De Triacastela a Sarria
En el albergue Aitzenea hemos compartido habitación con dos parejas de orientales. Vestirse sin luz y no dejarse nada tiene su mérito.

Desayunamos en el Xacobeo.
Como nos ha pasado tantas veces, nos habían asustado con lluvias… y de lluvia, nada. Está claro que allí donde vamos llega el buen tiempo.
Decisión de ruta: adiós a Samos
Modificamos el itinerario previsto. La idea era ir por Samos y visitar su monasterio, el impresionante Monasterio de Samos, uno de los cenobios benedictinos más antiguos de España y lugar histórico de acogida a peregrinos desde hace siglos.
Pero los dedos de Pedro y Joaquín, en vías de recuperación, hacen que elijamos el trayecto por San Xil, que son siete kilómetros menos. A veces el Camino también es saber renunciar.
Paisajes y pequeños pueblos

Seguimos enamorados de los paisajes; no nos cansamos de sacar fotos. Ha sido una etapa de descenso, salvo algunas excepciones.

Pasamos por pueblitos como San Xil, Montán, Furela, Pintín y Aguiada. Este tramo del Camino, menos transitado que el de Samos, tiene algo especial: más silencio, más bosque, más recogimiento. Quizá por eso muchos lo consideran más auténtico.
Parada en Pintín
Paramos en Pintín a tomar una cerveza y un buen trozo de empanada de carne. Son esos pequeños momentos los que se quedan.
Llegada y tormenta
A las once y media ya estábamos esperando en el albergue San Lázaro, todavía cerrado. Aquí sí, ha caído una buena tormenta. Pero ya estábamos a cubierto.
En la habitación, una cama y una litera. Para ir al baño hay que salir fuera. Por la noche no va a dar ningún gusto.
El Camino también se come
Salimos a comer. El Camino es también gastronomía. Hoy, en una carpa de maestro pulpeiro: raciones de pulpo, chorizo criollo y costillas de cerdo.
Para rematar, en el Colmado La Salina, café, chupito de orujo y tarta de Santiago, ese dulce tan ligado al Camino que, con su cruz de Santiago espolvoreada en azúcar, es casi un símbolo más de la peregrinación.
Tarde tranquila y previsiones
Esperamos a tener la ropa limpia y seca y salimos, protegidos para la lluvia, a dar una pequeña vuelta por la ciudad.

Cenamos de tapas en un bar de barrio.
Vemos el pronóstico del tiempo para mañana: de 12 a 15 grados y ducha continua desde inicio a fin. Yo ya no sé si creerlo, pero igual algún día aciertan. Por si acaso, saldremos preparados.
Hasta mañana .
Precio aprox.
Comodidad / Valoración
Extras