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Camino Francés 2026

Portomarín

De Sarria a Portomarín

Con un cafecito de máquina en el albergue San Lázaro, hemos empezado la etapa. Un arranque modesto y reconfortante, como corresponde a Sarria.

Sarria, la puerta de los cien kilómetros

Ponte da Áspera

Se nota que estamos en Sarria, inicio predilecto de muchísimos peregrinos. Para conseguir la Compostela solo se exigen 100 kilómetros a pie, y Sarria ocupa el lugar idóneo para comenzar ese camino. No es casualidad: la ciudad lleva siglos cumpliendo esta función hospitalaria, pues ya en la Edad Media era etapa reconocida en el itinerario jacobeo y contaba con hospitales de peregrinos para atender a quienes llegaban exhaustos desde tierras más lejanas.

Repito una vez más lo bonitos que son los paisajes gallegos; dan ganas de fotografiarlo todo, de hacer vídeos que capturen tanta belleza. Al final, solo somos aficionados con un móvil en la mano, y sale lo que sale.

Una etapa amable: suaves subidas y mucho llano

Solo hemos tenido unas subidas suaves al inicio. Luego, llaneando y cuesta abajo, el camino se ha portado bien con nosotros.

Los peregrinos nuevos y la sonrisa del «buen camino»

Pasamos junto a peregrinos que no nos suenan, que no conocemos: son los recién incorporados. Se distinguen porque andan casi normal, porque van muy limpitos y por la gracia que les hace cuando les decimos «¡Buen camino!».

Es un momento encantador, esa sonrisa sorprendida del que aún no sabe que esas dos palabras van a acompañarle durante días.Seguimos encontrando peregrinas —sobre todo— de Malasia, y mira que eso debe de estar lejos.

Parada técnica: café con leche y bizcocho de nueces

Hacemos una parada para tomar un café con leche y un trozo, de buenas dimensiones, de bizcocho de nueces. El cuerpo lo agradece.

Antuán, el espantanubes

La lluvia, de nuevo, nos ha respetado. Hasta ha salido el sol. Con tanto repetir el mantra de que allá donde yo voy reina el buen tiempo, mis compañeros me llaman «Antuán, el espantanubes». El apodo ya es oficial.

Ya nos sale el sol

El hito del kilómetro 100

Hoy hemos pasado el hito del kilómetro 100. Punto para sellar la credencial y hacer fotos. Casi había fila. Es uno de esos momentos del Camino que se quedan grabados: el mojón amarillo con la vieira tallada, la concha que desde la Edad Media guía a los peregrinos hacia Compostela como una brújula de piedra. Quien llega aquí sabe que lo que queda, aunque sea mucho en el cuerpo, ya es más pequeño en el alma.

ET en bicicleta

También hemos visto a ET haciendo el Camino en bici. Le he tocado el dedo para que me curara mis males. No sé si funcionará, pero la fe es la fe.

Llegada a Portomarín: el puente, el Miño y un susto en las escaleras

Llegamos a Portomarín cruzando el Miño por el puente. El río, que aquí forma el embalse de Belesar, esconde bajo sus aguas el antiguo pueblo de Portomarín, inundado en 1962 cuando se construyó la presa. El actual fue levantado piedra a piedra en la ladera, trasladando incluso sus edificios más emblemáticos. Cruzar ese puente es, sin saberlo, caminar sobre la memoria de un pueblo.

Pedro en el puente

Al fondo se veían brillar las luces de una ambulancia. Al llegar a la base de las famosas escaleras que dan acceso a la localidad, encontramos un charco de sangre y, cuatro escalones más arriba, otra mancha más pequeña. No sabemos exactamente qué pasó, pero aventuramos que alguien —portomarinense o peregrino— se ha roto la crisma. Le deseamos pronta recuperación.

Casa Manuel: nuestro hogar por una noche

Localizamos nuestro albergue: Albergue Manuel. Tenemos una habitación con tres camas, con sus sabanicas y toallas. El baño es compartido y está justo enfrente. Muy bien todo.

Garbanzos con callos, orujo y tarta de Santiago

Salimos a comer al Mesón Pérez. Menos Pedro, que se cuida, hemos elegido garbanzos con callos y bacalao. Cafés, chupitos de orujo blanco y tarta de Santiago —por los flavonoides, claro—.

La tarta, con su cruz de Santiago marcada en azúcar glasé, es uno de los dulces más antiguos de Galicia: su receta con almendra, huevo y limón ya aparece documentada en el siglo XIX, aunque los santiagueses insisten en que sus orígenes son mucho más remotos.

Un rato largo en la cama para reposar la comida, que la andada no hace falta.

Portomarín a pie: iglesia, credencial y chantaje velado

Y a patear Portomarín. En la iglesia de San Nicolás —fortaleza románica del siglo XII que fue desmontada y reconstruida bloque a bloque en su emplazamiento actual— encontramos un cartel que informa de que se sella la credencial después de la misa de las siete. No deja de ser un chantaje velado. Pero uno le acaba cogiendo el tranquillo a estas cosas del Camino.

Iglesia de San Nicolás. Portomarín.

Ha servido el chantaje. Pedro y yo hemos entrado a misa. Tres oficiantes. No sé que decían. Al finalizar, fila enorme para sellar las credenciales.

Vuelta corta por Portomarín, despedida del día con unas cervezas, y al albergue.

Mañana iremos a Palas de Rei, unos 25 kilómetros.

No miro pronóstico, que salga el día como quiera.

Hasta mañana.

Resumen de la etapa
SarriaPortomarín
24,7 km
Distancia
+440 m / −665 m
Desnivel
xx:xx h
Salida
xx:xx h
Llegada
6 h 15 min
Tiempo
⚠ Dificultad: baja

Alojamiento de la etapa
Manuel – Albergue/Pensión
Dirección: Rúa do Miño 1, Cea
Tel: 679 754 718
Email: albergueturisticomanuel@gmail.com
60 €, los tres
Precio aprox.
⭐⭐⭐⭐
Comodidad / Valoración
Sábanas y toallas
Extras
Muy buen trato del personal, camas limpias y suficiente espacio para las mochilas.

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Velocidad:
0.9x
Tono:
1.0