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Camino Sanabrés 2024

Santiago

25/10/2024 Ponte da Ulla – Santiago de Compostela

Sexta etapa de nuestro Camino.

Ponte Ulla

Abandonamos Ponte da Ulla con una subida exigente hasta Outeiro, uno de esos repechos finales que el Camino parece reservar como despedida. Después, casi como un regalo anticipado por la cercanía de Santiago, el trazado se vuelve más amable y mayoritariamente descendente, dejando que el cuerpo avance solo y que la cabeza empiece ya a llegar antes que los pies.

Resumen de la etapa

Ponte Ulla Santiago de Compostela
21,2 km
Distancia
+470m / −170m
Desnivel
08:30 h
Salida
14:00 h
Llegada
5 h 30 min
Tiempo
⚠ Dificultad: media
Río Ulla

Caminamos entre bosques atlánticos y zonas rurales, con casas diseminadas y huertas que recuerdan que aquí el Camino no es solo tránsito, sino vida cotidiana. Este tramo coincide en parte con antiguas vías de comunicación hacia Compostela, utilizadas durante siglos por peregrinos que, como nosotros, sabían que la meta estaba próxima.

¡Qué pinta de leñador!

Hicimos una parada en el bar La Reina Lupa, nombre cargado de simbolismo jacobeo. La figura legendaria de la Reina Lupa, señora pagana de estas tierras, forma parte del relato fundacional del Camino, cuando —según la tradición— intentó impedir el enterramiento del Apóstol y acabó rindiéndose ante su mensaje. Allí tomamos un café reconfortante; el día estaba fresco y el descanso sirvió tanto para las piernas como para hacer balance informal del Camino.

Albergue Reina Lupa.

Santiago de Compostela

La llegada a Santiago fue inmediata… y pasada por agua. Empezó a llover justo al entrar en la ciudad, como si el cielo hubiera esperado pacientemente su turno. Nada que empañara la emoción: Santiago siempre recibe como quiere, y el peregrino aprende a aceptarlo.

Otro camino, brindando por la faena.

Nuestra prioridad fue recoger la Compostela y también la Franciscana, este último detalle que me descubrió Miguel Ángel y que se obtiene en el Convento de San Francisco. Ambos documentos pasarán a formar parte de la pared del salón de mi casa, en Salillas de Jalón, junto a las Compostelas de otros Caminos, cada una con su historia, su esfuerzo y su memoria.

Mariana y Miguel Ángel.

Tras instalarnos en el hotel y disfrutar de una ducha reparadora, regresamos a la Plaza del Obradoiro para las fotos inevitables, aprovechando una tregua de la lluvia. La plaza, como siempre, era un cruce de emociones: llegadas, abrazos, silencios y miradas al fin cumplidas.

Con María Dacuña.

La tarde fue de reencuentros. Primero con Mariana, compañera peregrina desde O Castro Dozón, y después con María Dacuña, presencia constante y querida en nuestros Caminos, que vuelve a confirmar que el Camino no termina en Santiago, sino en las personas que uno vuelve a encontrar.

Universidad Fonseca

Intentamos ver al Apóstol en dos ocasiones, pero estaba ocupado: misa por aquí, misa por allá, y el día se nos fue. No pasa nada; el peregrino aprende también a no forzar los tiempos.

Con el espíritu henchido, pero sin olvidar cuidar el estómago.

Aunque al día siguiente no tocaba madrugar ni caminar —solo llegar hasta la estación—, a las diez ya estábamos en la cama. Las costumbres del peregrino pesan más que cualquier plan.

«Peregrino una vez, peregrino para siempre.»

— Desconocido

Mañana regresamos a Zaragoza, con el corazón lleno, la mochila ligera y esa sensación serena y profunda de haber completado otro Camino juntos, que ya es parte de nosotros.


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Velocidad:
0.9x
Tono:
1.0