21/10/2024 · Cea – O Castro Dozón
Segunda etapa de nuestro Camino.
En esta etapa de Cea a O Castro Dozón por Oseira afrontamos una de las jornadas más exigentes del Camino Sanabrés…
Como dije ayer, hemos elegido la variante que pasa por el Monasterio de Oseira. Mucho tramo por carretera, aunque, afortunadamente, de esas por las que pasa un coche cada diez minutos. Los pocos tramos que cruzan el bosque son tan bonitos como los de ayer: castaños y encinas, fácilmente deducibles porque íbamos pisando una auténtica alfombra de castañas y bellotas. Hoy han empezado a aparecer los eucaliptos, enormes, recordándonos que ya estamos plenamente en Galicia.
Resumen de la etapa | ||
| Cea – O Castro Dozón | ||
33 km Distancia | +900m / −900m Desnivel | |
08:00 h Salida | 16:30 h Llegada | |
8 h 30 min. Tiempo | ||
| ⚠ Dificultad: alta | ||
El Monasterio de Santa María la Real de Oseira, conocido como el Escorial gallego, bien merece una visita. Impresionante por su tamaño, su sobriedad cisterciense y el entorno en el que se encuentra. La visita guiada estaba bien, aunque algo precipitada: la guía acababa de hablar y ya estaba apagando las luces para que saliéramos de la estancia. Aun así, merece la pena detenerse y dejar que el lugar imponga su silencio.
Hemos comprado una tableta de chocolate y, aunque pueda parecer un acto banal, tiene su importancia. En el Camino, estos pequeños gestos acaban siendo decisivos.
Todavía en el monasterio ha empezado a llover con fuerza. En los baños nos hemos preparado para afrontar la lluvia: chubasquero, paraguas… Al salir, como me ha pasado en tantas ocasiones, ya no hacía falta nada: había dejado de llover.
Los caminos por el bosque, tras la lluvia, estaban poco menos que impracticables, o al menos incómodos. Así que hemos decidido hacer el resto del trayecto por carretera, sin forzar.
No hemos encontrado ni un solo bar en todo el camino. Menos mal que llevábamos la tableta de chocolate, que hoy ha cumplido con creces su función.
O Castro Dozón
Al ver que llegábamos tarde al albergue, hemos pedido que nos guardaran algo caliente para comer. Desde nuestra salida de Zaragoza llevábamos días a base de bocadillos, y el cuerpo empezaba a reclamar otra cosa.
Hoy hemos podido disfrutar de un caldo gallego, sencillo y reconfortante, que nos ha devuelto el ánimo.
El albergue es Casa Bubela. Tenemos una habitación muy grande, con cuatro camas. Así da gusto terminar una etapa.
«El Camino te da lo que necesitas, no lo que quieres.»
Mañana iremos a Lalín, una etapa más corta que estas dos primeras, y el cuerpo lo agradecerá.
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