Miércoles, 30 de abril de 2025
Hoy, en el hotel Alda, teníamos preparado un buen desayuno. Casi nos vamos sin probarlo, pero el amigo Tano, que ha bajado por las escaleras en vez de en ascensor, se ha dado cuenta y nos ha avisado.
La etapa de hoy ha sido de diseño. De esas en las que me salto las flechas amarillas y llegó a mi destino de una forma más eficiente.
Además para su cálculo cuento ahora con una gran ayuda: la inteligencia artificial. Si, hasta para eso sirve.
Le pedí una ruta que acortara el camino y evitara carreteras que pudieran ser peligrosas, como la PO-308.

Me hizo un track paralelo a la costa que nos ponía en Combarro en siete kilómetros.


Hemos pasado por el Monasterio del Poio. No lo hemos podido visitar por llegar demasiado pronto. Hasta las diez no era visitable. Pero no se ha librado de unas cuantas fotos.
Combarro

En Combarro, paradita para consultar las Estrellas y para fotografiar la ría y los famosos hórreos.

Desde Combarro hasta Armenteira, subida no muy fuerte hasta los doscientos sesenta metros de altitud.
Armenteira
Gracias a la reducción de kilometraje conseguida, hemos podido llegar al albergue San Ero antes de que empezara la lluvia.
Para ir a comer, ha habido que protegerse bien para el agua, chubasquero y paraguas.
Comemos en el Café – Bar A Fonte. Bien. Como no paraba de llover hemos estado allí, alargando la sobremesa casi tres horas. Gran paciencia la del dueño.
En ese tiempo, y a pesar de la fuerte lluvia, aún me he atrevido a acercarme al Monasterio de A Armenteira.


He podido visitar la iglesia, el Claustro y nada más. A las siete de la tarde dan la bendición a los peregrinos. Yo ya me he mojado mucho en mi primera visita y no volveré. Me doy por bendecido.

Bendición del peregrino
Que la luz y el amor de Dios bendigan y dirijan tus pasos.
Que los caminos se abran a tu encuentro.
Que abras tu corazón al silencio y guardes con gratitud el recuerdo bello de las cosas buenas.
Que Dios te lleve de su mano hasta los brazos de Santiago.
Y vuelvas a tu casa lleno de luz y de alegría.
El albergue está muy bien, sin apreturas y con todos los servicios que se pueden pedir. Es necesario el saco de dormir. Solo llevamos el saco sábana, ese de seda, finito.
Nos alquilan mantas a dos euros.

Pues aunque esté bien, el albergue me resulta incómodo. Para próximos caminos «albergue» desaparecerá de mis opciones. Me he vuelto muy fino.
Mañana vamos a ir a Vilanova de Arousa, donde para más inri nos volveremos a hospedar en un albergue. No aprendemos.




































Una respuesta a «Pontevedra a A Armenteira»
Que envidia sana me dais, y que bien lo montais. Tiene que ser espectacular los paisajes tan bonitos que pasais.