Día 17 – Treysa

De Homberg (Efze) a Treysa

30/05/2015 Samstag, caminando hacia Treysa

Hemos empezado a andar a eso de las ocho menos cuarto, después de desayunar en una Bäckerei.

El camino de hoy ha transcurrido, la mayor parte, por pistas de cemento para ciclistas. En los casi 500 km que llevamos por estas tierras germanas vemos que se puede ir a cualquier lugar por ese medio. Todo está comunicado, indicado y señalizado.

¡Qué verde sigue siendo mi valle!
¡Qué verde sigue siendo mi valle!

Estamos ya el la Alemania Federal, los hombrecillos de los semáforos han perdido el sombrero, como yo. Pero tal vez sea eso lo único que diferencia una zona de la otra. El adoquinado, las casitas con vigas visibles de madera y un montón de cosas más nos hacen ver que la división fue una cosa pasajera debida a la estupidez de los gobiernos.

Adoquinado típico de muchas ciudades alemanas
Adoquinado típico de muchas ciudades alemanas

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Ayer decía que era un país de bares cerrados e iglesias abiertas y hoy tenemos que dar gracias a eso ya que nos ha pillado un chaparrón y gracias a la iglesia abierta nos hemos podido cobijar hasta que ha pasado. Y es que cuando truena, hasta los rojillos nos acordamos de Santa Bárbara. Y será una iglesia protestante, pero nosotros no tenemos nada de que protestar, ésta, como todas las que hemos visitado, estaba abierta, tenía tampón para sellar la credencial, botellines de agua y galletas para quien las pudiera necesitar.

Tras la lluvia el camino brilla
Tras la lluvia el camino brilla

Estamos en Treysa, pueblo grande que no creo que vayamos a ver, en la pensión Am Hexenturn. Estamos cansados, no por los kilómetros de hoy sino por el acumulado. También acumulamos cansancio. Además las casas son como todas las casas, que a veces pienso que no nos movemos del mismo pueblo. Pero, y eso es para preocuparse, las cervezas son más pequeñas y más caras.

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Mañana iremos a Stadtallendorf, a 22,4 Km de Treysa, si fueran de verdad 22,4 Km sería una etapa corta, pero hasta ahora todos los días hemos tenido propina.


Pensión Am Hexenturm
Steingasse 47
34613 Schwalmstadt – Treysa
06691 / 9429538
am-hexenturm@web.de
www.schwalmstadt.de

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Café pensión Am Hexenturm, Treysa
Café pensión Am Hexenturm, Treysa

En efecto, no salimos de la pensión. Pasamos la tarde en el bar, tragando humo, ya que había varios fumadores, entre ellos los dueños, y conectados a internet. El pueblo ya lo vimos mientras lo cruzábamos.

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Uso alternativo del tambor de una lavadora. Papelera o cenicero
Uso alternativo del tambor de una lavadora. Papelera o cenicero

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#BerlinSantiago2015

12 pensamientos en “Día 17 – Treysa”

  1. Hola peregrinos de verdad:
    Soy Manfred, amigo Aleman de Damaso y de el tengo vuestro dirección. Con Damaso he hecho varios caminos de Santiago. Con mucho interes sigo vuestro Camino, primero por Alemania. ¡Alemania es diferente de verdad! Que buena cosa eran los menus con el vino y el agua incluido en España. Y como me gusta los bares. Vale si hay, paraque tambien en mis caminos habia pueblos sin bares. Algunos partes de vuestro camino para mi eran pura diáspora o terra de nadie. Pero no Homberg porque tengo amigos quienes son de este pueblo.
    Chapeau por la corage que tienes para hacer un camina tan largo. Ánimo por los kilometros que vienen y buen Camino
    Manfred

    1. Muchas gracias Manfred, seguro que si supieramos hablar un poquito de alemán no pasaríamos tantas penurias, porque la gente es muy amable y aunque nos dicen donde están las pensiones, nosotros no entendemos y damos muchas vueltas.
      Muchas gracias y saludos a Dámaso.

  2. Que pasada de pueblecicos. La verdad es que muchos de ellos veo que las casas son iguales. Y tras la lluvia se ve lo verde mas bonito. Antonio es una pasada la experiencia que debeis pasar, ya que a traves de las lineas se ve que debe de ser inolvidable.
    Sobre el sombrero supongo que no te has comprado todavia por lo que dices, además viéndote con el cachirulico en la cabeza, jejej. «Aun te arrancarás alguna jotica».

    Bueno Antonio, seguiremos en contacto, me alegro de verte a traves de las foticos con buen talante. Animo peregrinos y buen camino.

  3. No dejan de sorprenderme las calles de los pueblos por los que pasáis, tan limpias,tan vacías,no se ve ni una persona, ni un coche, hay sitio hasta para aparcar.
    ¿Por que todo el mundo tiene que venir a aparcar a mi calle ? con el sitio que hay en Alemania. Que les costaría darse una «vueltecica».
    Tomaros algún día de descanso cuando lleguéis a algún sitio con movimiento

  4. Había leído alguna entrada suelta hasta ahora, pero hoy he empezado desde la primera, veo que los contratiempos no son obstáculo para el humor, lo duro del camino se compensa con una cervecica y como no…cuando te acuestas.
    Espero que a Salvador le vayan curando las ampollas y pueda disfrutar de sus pasos.

    Sigue contando…

  5. Que decir….solamente que nos sigues conquistando con tus relatos y que las fotos son simplemente espectaculares. Me a emocionado verte con el cachirulo a tantos km lejos de tu tierra, haciendo patria, si señor. Simplemente, haceros llegar todo nuestro apoyo y toda nuestra fuerza para que sigáis el camino. Mucho animo peregrinos.

  6. Te vas superando en tus comentarios, amigo. Cada vez se parece más a un auténtico cuaderno de viaje y gracias al cual, todos podemos disfrutar, como tú.

  7. Hola amigos:
    Después de unos días sin leer vuestros relatos, los retomó y me complace saber que estáis fueres y haciendo Camino cada día. He estado en el Pirineo haciendo montaña y no he dispuesto de wiffi, por lo que cada día, me «mordia»las uñas pensando en que no podía leer vuestra impresión diaria.
    Animo que ya os falta menos para poder comer bocadillos de jamón.
    Fuerza.

  8. El camino que yo hago me lleva sobre ruedas por la mudéjar cuyos bordes también están verdes y hermosos de atardeceres cálidos y amables. Un camino recorrido una y mil veces que cada vez es más querido y amado, quizá porque llega a su fin y asoman inciertos nuevos caminos que quizá por desconocidos aún no apetecen… porque no tendrán polvo de arcilla, ni masicos, ni esmaltes. Pero iremos hacia ellos, a dónde nos lleven, agradecidos y contentos con nuestros zapatos viejos, daremos pasos nuevos. Un beso grande primo.

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